Cosas Raras

Emiliano Zerbini mano a mano con No es una radio

 


Afuera del Anfiteatro Centenario un mar de gentes asoma como puede las cabezas para ver algo del show de Tini Stoessel, que agotó sus entradas en pocas horas. Una pantalla gigante les permite sentirse parte del espectáculo desde afuera de las rejas. Muchísimas otras gentes recorren los puestos, los patios de comidas, los food trucks, las peñas. En la peña más tradicional, la que vio nacer al Festival que hoy suena otros ritmos, amigos, oyentes, compañeros y compañeras degustan algo, brindan y bailan. En la carpa de artistas, me topo con un amigo que hace tiempo no veo en carne y huesos.

Nació en Córdoba pero se crió en Chilecito, La Rioja. Pertenece a la nueva generación de la música popular  y lleva una trayectoria marcada desde la cuna – es hijo de Silvia Zerbini, quien desde fines de 2017 dirige el Ballet Folklórico Nacional-. La primera vez que nos vimos fue hace unos 20 años, casi los mismos que tiene de carrera, en un altillo de Villa María que sirvió de sala de grabación de nuestra primer entrevista, en los altos de un espacio cultural desaparecido (como muchos) llamado El Estilóbato; recordó ese día, y celebramos el reencuentro: Emiliano Zerbini.


 

Después de su presentación, que trajo la chaya riojana a orillas del Río Ctalamochita, enharinados los dos, con restos de papeles picados multicolores en las canas que nos ganan terreno,  con esa alegría que deja chayar, hablamos de la música, el retiro que no fué y lo que vendrá:

AUDIO:


Sobre los cambios en grillas de festivales, y el alejamiento del folklore de algunos, Zerbini reconoció: "Yo creo que está bien que todos podamos trabajar, que todos podamos expresarnos, pero creo que siempre hay que revisar la identidad, mientras eso no se toque es importante que todos puedan trabajar. A mi me parece que está bien que hoy vengan artistas pop al festival, que en todos los festivales haya cuarteto y pop; pero ya me empieza a molestar cuando se toca la identidad, ahí sí lo sentimos los folkloristas como algo personal, porque vos fijate que es el folklore siempre el que da el espacio, yo quisiera que alguno de los artistas consagrados del pop de vez en cuando inviten a un folklorista a conocer sus espacios y a compartirlos. Y que no rija en todo el marketing y la moda, que empecemos a trabajar con la cultura y la identidad".

También se refirió a cómo otras culturas, por ejemplo Colombia con Carlos Vives, adaptaron sus folklores, los mixturaron con nuevos sonidos, pero no los perdieron.

El año pasado, en el escenario de Cosquín, dijo que se retiraba. "Gracias por preguntar, pensé que a nadie le importaba. Me había dado la loca, pero me llamó Luis Barrera, coordinador de Cosquín, a mitad de año y me sentó a tomar un café y me dijo yo te entiendo, tomá el camino que quieras, pero en un par de meses te vuelvo a llamar... y me llamó... Si Cosquín, que es el escenario mayor, te dice queremos que estés, tengo que ser muy pavo para irme".

Este año llegó con proyectos, uno con música cordobesa y otro con las danzas folklóricas.



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